No
Por Ana Julia Jatar el31 Ene, 2009 | 2 reacciones »
El hombre ordinario con poder extraordinario es el peor peligro para la humanidad.
Erich Fromm
Tiene razón el filósofo, los líderes más nefastos han sido personas ordinarias (Hitler, Stalin, Mussolini) a quienes sus seguidores ungieron de poderes extraordinarios. Por eso hay que decirle No a la reelección indefinida. El debate sobre la conveniencia o no de imponer límites a la reelección de servidores públicos ha influido la redacción de las constituciones modernas: mientras más amplios sean los poderes del cargo, mayores deben ser los límites a la reelección.
Por ello, en los sistemas presidencialistas se imponen límites a la reelección que no están presentes en los sistemas parlamentarios.
La Presidencia, en comparación con cualquier otro cargo de elección pública, concentra una enorme ventaja política para quienes la ejercen.
Porque es muy peligroso darle la opción a un presidente de utilizar su poder y su autoridad para ser reelecto, se imponen límites constitucionales a que esto suceda. Si un presidente con mucho poder se dedica a utilizar sus indudables ventajas para quedarse como es el caso de Chávez éste tendrá muchas probabilidades de ganar elección tras elección. Visto así, se estaría regresando a lo más odiado de las monarquías por medio de la institución del voto. Gobernadores y alcaldes al tener estructuras de poder similares también tienen límites a su reelección en las constituciones modernas.
Por otra parte, la naturaleza de autocontrol que posee el Poder Legislativo muchas voces y diferentes partidos hace que los límites a la reelección no sean realmente necesarios. Y aclaremos esto porque parlamentarios del actual Gobierno venezolano, en un derroche de ignorancia supina, “acusan” a diputados y senadores de la oposición de haber permanecido en el Congreso más de quince años, como si eso fuese argumento a favor de la reelección indefinida de Chávez.
¡Por favor! Lo cierto es que la Presidencia de la República no tiene en su estructura operativa, el balance que ofrecen las voces de oposición en las respectivas cámaras del Poder Legislativo. En un congreso pluripartidista y bicameral como el que teníamos y no como el de ahora los mecanismos de autocontrol funcionan.
Chávez insiste en que para guiar a los países en largos procesos de cambio como el de su revolución bolivariana harían falta liderazgos fuertes y por largos períodos. El argumento contrario es muy simple: si las políticas instrumentadas por un presidente gozan de popularidad, el partido de gobierno puede continuarlas con otro candidato. Si, por el contrario, las políticas son débiles y en consecuencia necesitan del carisma de un presidente en particular, es mucho mejor para el país que el presidente carismático salga y, con él, sus políticas.
Por último, la institución presidencial es mucho más importante para la supervivencia de la democracia que los individuos que la representan. La reelección indefinida nos lleva a la siguiente reflexión. Mientras más tiempo esté un hombre/mujer en la presidencia, más se parecerá la presidencia al individuo y menos al revés.
El objetivo central del límite a la reelección presidencial es la reafirmación del valor intrínseco de la democracia. Es decir, que si bien el voto individual es clave para la supervivencia de las instituciones, ningún individuo, por más popular que sea, puede estar por encima de la institución que representa.
No existe hombre o mujer que pueda quedarse eternamente en el poder aunque el país entero esté dispuesto a votar por ellos. Chávez lleva mas de 10 años en esa búsqueda y el pueblo de Venezuela por su propio bien tiene que seguir diciéndole No.
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