¿Salud en los niños o en las estadísticas?
Por Ana Julia Jatar el3 Abr, 2005 | Enviar reacción »
Supóngase un país en el que un porcentaje elevado de niños sufre de anemia. ¿En su opinión qué debería hacer el Estado? Pues tratar de curarlos, ¿no? En efecto, las estadísticas son instrumentos esenciales para la investigación y son indispensables para que los gobiernos puedan evaluar sus políticas y actuar en consecuencia. Tristemente esto parece ser verdad en otras latitudes, pero no así en Venezuela.
Me explico: en las Filipinas se está tratando de combatir la anemia registrada en 2003 en 34,8% de los niños menores de dos años agregándole hierro a la leche comercial. En Venezuela, cuando en 1992, según estadísticas de Fundacredesa (institución de alto reconocimiento internacional y que ha trabajado durante años con la colaboraron del IVIC), se constató que 19% de niños en edad escolar sufría de anemia, hubo una reacción inmediata por parte del Gobierno y de la ministra Teresa Albañez para instrumentar un programa de enriquecimiento compulsivo de las harinas precocidas de maíz. En consecuencia, ya para 1994 las investigaciones indicaban un descenso de la anemia a 9% . Este programa de colaboración entre el sector público y privado fue un ejemplo que fue copiado en otras latitudes.
Pero la situación ha cambiado dramáticamente en nuestro país en la última década. Según las cifras recientemente presentadas por la doctora María Nieves García, jefa del Laboratorio de Fisiopatología del IVIC, la anemia en poblaciones de siete a 15 años para 2003 había aumentado a 33% .
Peor aún, específicamente en el estado Vargas, 63,77% de los niños de cero a dos años presentaba anemia y 64%, deficiencia de hierro. Al principio se pensó que estos alarmantes resultados podrían ser otra terrible consecuencia de la tragedia originada con el deslave de diciembre de 1999. Sin embargo, esa teoría se derrumba cuando se observa que el problema aparece en otras zonas del país. En Caracas, por ejemplo, las cifras indicaron en el mismo grupo de edad de cero a 24 meses una anemia de 57%, y en el denominado eje norte llanero, es decir, en los estados Cojedes, Yaracuy y Guárico, los indicadores de la anemia marcan 71% . ¿Qué ha hecho o qué piensa hacer el Gobierno con estos preocupantes resultados? Tristemente parecería que no sólo han cambiado los niveles de anemia en el país, sino que también ha variado la disposición de los entes públicos de hacer algo al respecto. Pareciera que hay quienes están más interesados en la salud de las estadísticas que en la de nuestros hijos.
Ante la alerta de la doctora María Nieves García sobre este angustioso problema de salud pública, la reacción no ha sido ni de preocupación ni de propósitos de búsqueda de solución; más bien lo que se ha desatado desde el Gobierno es una brutal arremetida para desmentir y descalificar. La doctora García ha recibido amenazas anónimas en contra de ella y de su familia.
García no tiene recursos para hacer pública una carta que ha llegado a mis manos y por ello me limito a reproducir parte de ella:
“Es lamentable que el comunicado (en El Nacional) no haga referencia a la importancia de los resultados y a que las cifras obtenidas no son abstractas, SE REFIEREN A SERES HUMANOS. En el supuesto de que la prevalencia de anemia reportada sólo sea representativa del grupo evaluado, le recuerdo que EN TRES ESTADOS DE ESTE PAÍS SE ENCUENTRA “VIVIENDO” UN GRUPO DE NIÑOS MENORES DE DOS AÑOS, Y AL EVALUARSE 137 DE ELLOS SE ENCONTRÓ QUE 97 (70% ) TIENEN ANEMIA... ¿Qué se está haciendo al respecto? (...) El domingo 20 de los corrientes apareció en El Nacional otro comunicado, esta vez del Ministerio de Ciencia y Tecnología, donde se afirma, basados en los datos suministrados por ustedes, no sólo que los resultados no pueden generalizarse, sino que además NO EXISTE la prevalencia de anemia reportada.
Espero que tal aseveración sea el resultado de estudios de una muestra que sí sea representativa de la realidad nacional. Es imperativo hacer públicos los resultados y las fuentes que les permiten hacer tales aseveraciones (...) Finalizo haciendo votos para que se destinen más recursos económicos y conocimientos a mejorar la situación del venezolano, más que en maquillajes estadísticos que no nos permitan ver la realidad (...) debido a que los análisis que se hacen en mi laboratorio requieren de esfuerzo económico, laboral y de conocimiento importante, y por la manera en que se ha pretendido desacreditar mis datos e irrespetar mi profesionalismo... .
Me quedo con la triste impresión de que lo que menos importa es la situación de salud del venezolano.” Y yo digo... ¿qué mas se puede decir?
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